Planeamiento estratégico en el sector minero

    Miguel Ferré Miguel Ferré
    Profesor del Área Control Directivo
    Publicado en la revista Horizonte Minero el 17 de diciembre de 2015

    Antes que hablar de planeamiento estratégico, que no es más que planear lo que se debe hacer para adaptarse al entorno, es mejor plantear cuáles son los problemas que afectan al sector –entorno externo- para ver qué alternativas de solución se diseñan para resolver los problemas.

    Da la impresión que estamos en muchos casos enunciando los problemas de siempre, pero sin profundizar en la causa que los originan, por lo que no se va a poder solucionarlos. En concreto, se habla de “todavía no hemos resuelto los problemas sociales, que son la razón por la que muchos proyectos están parados”, de “la excesiva tramitología que encarecen y retrasan los proyectos”, de “la baja de los precios de los minerales, debido a la desaceleración de China…”. Siendo todo esto verdad, en algunos casos se han planteado soluciones como el de mejorar los costos para que sigan siendo las operaciones rentables. En la tramitología la esperanza es esperar a que el nuevo Gobierno agilice los procesos de aprobación.

    En cuanto a los problemas sociales no veo que se planteen soluciones porque no se ataca el problema de fondo, generador del rechazo que las personas que viven en el entorno de los proyectos tienen por las actividades extractivas, que impactan en su realidad inmediata.

    Hay tímidos planteamientos sobre que la solución es que las comunidades campesinas de la sierra, indígenas de la selva, o de la costa -que viven en las zonas de los yacimientos sean recompensadas con un porcentaje de acciones de la empresa, u otros- incluso de algún candidato presidencial- que plantea que el dueño del suelo debería ser también dueño del subsuelo, etc.

    Parece que no se conoce ni se busca conocer en profundidad lo que las personas que viven en las comunidades desean, cuáles son sus aspiraciones, sus necesidades reales o sentidas. Si esto se planteara desde el principio, acercándose sinceramente a estas personas para conocer su situación, cuando todavía no se ha realizado ninguna acción de exploración y posteriormente de explotación, y se procurara ayudarles a resolver sus inquietudes y aspiraciones, fluiría el entendimiento mutuo entre empresa y comunidad, con ningún costo social, con beneficios reales para las comunidades y con gastos más bajos de los que actualmente destinan las empresas a todo lo que es conseguir el permiso social, y posteriormente la licencia social.

    La única respuesta que encuentro, es que para muchas empresas y sus funcionarios, las relaciones con las comunidades son un gasto que se incluye en los costos de la operación, y se busca -como en todos los rubros-, reducir los costos de la gerencia de relaciones comunitarias, especialmente en momentos en que los precios de los minerales están a la baja. Una tentación real es que es más barato conseguir el permiso social torciendo las voluntades de los dirigentes que obtener la licencia social, generando desarrollo real y tangible.

    El permiso social es suficiente para que el Minem otorgue la aprobación para la exploración y posteriormente para la explotación del yacimiento.

    La licencia social es la aprobación continuada de las comunidades sobre las actividades de la empresa en la zona. Y aunque en ocasiones se ha dado luz verde al proyecto por el Minem, después las comunidades -a veces apoyadas por los gobiernos regionales- han paralizado el proyecto. El ejemplo más claro es Conga.

    Un camino de solución sería –cuando todavía no se ha empezado el EIA- a contactarse con las comunidades para entender cuáles son sus necesidades, y ver la posibilidad de solucionarlas. Debería ser alguien que inspire confianza y que tenga el poder y el respaldo de la Alta Dirección para que después sus propuestas sean aceptadas e implementadas por la empresa.

    Un ejemplo de lo que planteo se puede graficar en el caso Tía María. Entrevistando a los pobladores es claro que su aspiración secular es disponer de un reservorio que almacene las aguas en épocas de lluvias, para regularlas en épocas de estiaje.

    Hay muchos estudios hechos al  respecto, y se trata de construir el embalse Paltiture, aguas arriba del valle, que según algunos estudios significa una inversión de S/.200 millones. Este embalse permitiría almacenar 200 millones de metros cúbicos, suficientes para disponer de agua todo el año. Otro problema sería eliminar el boro, que tiene el agua en límites inaceptables, especialmente en la época de estiaje.

    Si esta es la aspiración secular de la población, ¿no hubiera sido fácil para la empresa conversar con el gobierno regional de Arequipa y plantear alternativas para construir la represa? ¿Qué hubiera pasado con la gente del valle? No hace falta imaginar que la actitud de la gente respecto a la empresa hubiera sido muy diferente. Y ¿cuánto le ha costado el proyecto a la empresa hasta ahora, teniendo en cuenta que lleva parado años, que se está gastando mucho dinero para conseguir ahora la licencia social de la población, que la planta desalinizadora de agua de mar vale S/. 300 millones….?

    Otro tema es que desde hace muchos años los humos de la refinería de Ilo han llegado impulsados por el viento hasta el valle de Tambo. La gente del lugar tiene en su mente la contaminación que producían humos afectando a los cultivos. Actualmente, ya no hay contaminación, pues se eliminaron los humos cuando hubo normas ambientales más estrictas. Sin embargo, para algunos pobladores este es un tema que todavía está presente. Si los funcionarios de la empresa hubieran averiguado que todavía está la sombra de este antiguo problema, la solución era bien fácil: organizar una visita a la refinería de Ilo para que comprobaran que ya no hay ninguna contaminación.

    Todo lo anterior significa que hay que cambiar el enfoque que es bastante generalizado en muchas empresas del sector. Lo políticamente correcto es:

    a) Considerar que como la empresa ya paga impuestos, le corresponde al Estado solucionar las necesidades de las poblaciones aledañas.

    b) No se ve a las comunidades de la zona como integradas por personas normales, con ganas de progresar, de dar educación a sus hijos, de estar sanos, de poder trabajar, de disponer de una alimentación adecuada, de una vivienda digna, etc., participando de los beneficios que va a generar la explotación de los recursos cercanos. Se ven como gente que se oponen a la explotación de los recursos, siendo muchas veces –así se piensa- manipuladas por antimineros.

    Las comunidades y sus dirigentes, quizás deben cambiar sus enfoques y forma de ver las cosas, pero a quien primero le corresponde cambiar es a los empresarios, que además son los que se acercan a los lugares donde viven las comunidades.

    Este cambio que se propone se basaría en cuatro principios, que deben estar en el fondo de todo su accionar.

    1) Principio de apertura: No son ignorantes. Lo que ocurre es que les falta información. Hay que saber escuchar: ponerse en el lugar de ellos (empatía) para entender sus inquietudes. Tratar de entender su mentalidad y circunstancias.

    2) Principio del respeto. No al paternalismo, a pensar que son incapaces y hay que decidir por ellos. Escuchar lo que desean e intentar ayudarles a que resuelvan sus problemas. Considerarlos como lo que son: seres humanos igual que yo.

    3) Principio de gratuidad. Reclaman mayor participación, a la que tienen derecho. Comenzar dando sin esperar nada a cambio. Es la única manera de evitar el conflicto que siempre se basa en un individualismo insolidario.

    4) Principio de integración. Ayudar a mejorar sus competencias profesionales y su capacidad ética.

    Que participen en la explotación de los yacimientos con sus capacidades, que hay que ir ayudando a que se desarrollen. Con este cambio de paradigma, es seguro que la explotación de los recursos naturales por parte de las empresas se va a ir produciendo sin conflictos sociales en los que todos pierden.

    Un comentario

    • Julio Palomino
      28 Octubre, 2016

      Excelente aporte para uniformizar criterios.
      Esperemos que se inicie una difusion masiva de una estrategia unica en beneficio de las futuras generaciones de nuestro pais.

    Deja un comentario

    Tu email no será publicado. Todos los campos con (*) son obligatorios.

Volver

Testimonios

“Cuando tuve que decidir en qué Universidad estudiar mi MBA, recurrí a algunos amigos para que me aconsejen y compartan conmigo su experiencia de haber […]

Florian Ramírez Gerente de Ventas MBA PT 2009