La propiedad emocional, aliada del proceso de sucesión en la empresa familiar

    Pablo Domínguez
    Profesor del Área de Dirección General
    Publicado en el Blog “Empresa & Familia” del diario Gestión el 7 de febrero de 2017

    Dentro de nuestro trabajo, intentamos contribuir al fortalecimiento de la empresa familiar, con diversos puntos de vista, que en algunas oportunidades son difíciles de transmitir, sobre todo cuando se trata de familias jóvenes. Por ello nuestra experiencia nos permite mostrarlos mediante casos reales como el que hoy les comentaré. Se trata de cómo la propiedad emocional ha contribuido directamente y de manera positiva al proceso de sucesión en una empresa familiar.

    “Esteban ha visto trabajar a su padres desde muy pequeño, es hijo único aunque en el fondo es consciente y así lo menciona que tiene una “hermana”… la empresa familiar, una hermana con la que ha competido por la atención de sus padres durante muchos años, y que le ha robado noches, cumpleaños, domingos y feriados, trayéndole sentimientos encontrados, pues como en toda relación de hermanos existe una rivalidad natural, pero al mismo tiempo convive un cariño inmenso por tantos años de coexistencia. La empresa familiar queriéndolo o no se ha vuelto parte de su vida.

    A Esteban se le sugirió hacerse cargo de la empresa, sin embargo se negó rotundamente, porque en ese momento tenía otros intereses profesionales y quería tener otro estilo de trabajo, decía: “de ninguna manera papá, eso es lo tuyo, no lo mío”.

    Después de ese momento, Esteban lo pensó mejor, y luego de evaluar la propuesta de sus padres durante un tiempo considerable. Y ahora, gracias al fuerte cariño que ha llegado a tener por la empresa, y sobre todo a la admiración por el sacrificio y profesionalismo de sus padres al haber construido este legado; ha decidido aceptar el reto. Esteban se siente orgulloso y cree que tiene la oportunidad de mejorar, hacer crecer y consolidar el nombre de su familia por varias generaciones.”

    Hacer que los hijos quieran a la empresa familiar no siempre es un camino fácil, pero por mi experiencia, generar una propiedad emocional fuerte, favorece el proceso de sucesión, tendrán un compromiso mayor para impulsar ese proyecto que vieron crecer. Como se ve en este caso podrán pasar años para que aprenda a querer a la empresa familiar, pero la constancia y paciencia del fundador es vital para que se genere un vínculo muy positivo entre la familia y la empresa que tanto le costó crear.

    ¿Cómo podemos reforzar la propiedad emocional en la siguiente generación?

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