Orgullosos del Perú

    Fabiola Morales Castillo
    Directora de Comunicación Corporativa
    Publicado en el diario Expreso el 30 de julio de 2017

    Con la celebración de las Fiestas Patrias, los peruanos renovamos nuestra fe y esperanza en el Perú. Nos sentimos orgullosos de nuestro país, de su historia, de su cultura, de su civilización, de sus recursos naturales, de su gastronomía, de sus mujeres y hombres emprendedores que se esfuerzan de sol a sol, para sacar adelante su familia, su trabajo, su comunidad.

    Tenemos una cultura milenaria, como pocos países en el mundo; sobre la cual, cada vez más, descubrimos maravillas. Una cultura pre-ínca, inca, virreinal y republicana que han aportado a nuestro presente, una identidad que nos proyecta hacia el futuro, como uno de los países más privilegiados de la América latina.

    Es un privilegio nuestro, tener a Cusco, el “ombligo del mundo” para los Incas, como nuestra actual capital histórica;  y a Lima, capital del Virreinato del Perú -conformado por casi todos los actuales países de América del Sur- como la capital de la República. Ambas reconocidas así por el artículo 49° de nuestra Constitución Política. Dos culturas que nos enriquecen y de las que somos hijos predilectos; por cuanto ambas tuvieron su corazón clavado en nuestra amplia geografía.

    De los incas conservamos el mandato del Ama Sua (no seas ladrón), Ama Llulla (no seas mentiroso) y Ama Quella (no seas ocioso) que no se contradice, sino más bien, se complementa con el hispánico, que nos legó las Tablas de la Ley de Moisés que abre el abanico del “deber ser” de nuestra conducta en 10 mandamientos judeo-cristianos. Esta es nuestra riqueza, la fusión de culturas, de las que somos herederos.

    La República, próxima recién a su bicentenario, es el espacio más corto en el tiempo histórico del Perú, la estamos forjando todavía, desde el 28 de julio de 1821, en que se proclamó nuestra Independencia Nacional, en que nacieron las instituciones del Estado como ahora las conocemos. Como todo alumbramiento, nos supuso momentos dolorosos, no sólo hasta las gestas de Ayacucho y Junín que sellaron nuestra libertad; sino mucho después, con la sangre que tuvo que correr durante la época de los primeros caudillos.

    En pleno siglo XXI cuando, con todo derecho, somos conocidos como uno de los países emergentes más posicionados en el mundo, defendamos el valor de nuestra identidad mestiza (aborigen y occidental-latina), no seamos presa fácil de modelos extraños que desdicen de nuestro modo de ser peruano. Somos amantes de la familia, de la vida, de la buena mesa, de la amistad; somos festejantes, innovadores, solidarios, hospitalarios, celebrantes de la religiosidad popular; somos todo lo que llevamos en el alma y nos convierte en auténticos hijos de la Patria.

    No hay comentarios

    Deja un comentario

    Tu email no será publicado. Todos los campos con (*) son obligatorios.

Volver

Testimonios

“…creo haber tomado una de las mejores decisiones de mi vida, no solamente por los conocimientos que la maestría me ha brindado, sino también por […]

Mario Giuffra Monteverde Gerente General MEDEX 2001-2003