¿Dónde quedó la reforma?

    Luis Maraví
    Director de Programas InCompany del PAD
    Publicado en El Montonero el Gestión 06 de noviembre del 2018

    No se ve ninguna reforma de la justicia en el horizonte

    Ante la reciente decisión del juez Concepción, muchos celebran y algunos protestan. Se respira ambiente de clásico, en el que no importa cómo se gane, sino que se gane. Esto, cuando se trata de fútbol, un maravilloso deporte que genera pasiones, queda en la anécdota. Pero cuando se trata de hacer justicia, las implicancias de esta mentalidad futbolera —no solo para los acusados, sino para todos los ciudadanos— son preocupantes. Y es que lo dramático, que por supuesto no se trata en los medios, es que la mayoría de peruanos, alimentados por los medios de comunicación, estamos mostrando una casi absoluta falta de objetividad para diferenciar entre nuestras afinidades o gustos políticos y lo que es un proceso justo, que nos garantice a todos lo que nos corresponde.

    Basta leer las redes sociales y atender a las entrevistas en los medios para darse cuenta que se impone la lógica de “el fin justifica los medios”. Quienes han celebrado el encarcelamiento de Keiko Fujimori, y en su momento el de los Humala o los empresarios de la construcción, ven en estas decisiones el castigo que se considera merecido. No importar cómo se haga, sino que estén en la cárcel, ni que estén bajo investigación y que aún no se les haya declarado culpables. No considerando el proceso justo, simplemente que se ha decidido según lo que ellos desean.

    El punto no es Humala, Fujimori o quien sea; el punto es que, dejando de lado el corazoncito y al margen de los involucrados, no hay justicia en el país —ni para el acusado ni para los afectados— cuando el proceso de investigación es tan ineficiente que puede durar tres o más años. Y como consecuencia, se recurre a la prisión preventiva para cubrir la incapacidad del sistema.

    No hay justicia cuando se determinan prisiones preventivas con argumentos que muestran un claro sentido de condena anticipada. Si el juez cree que está plenamente demostrada la culpabilidad del acusado entonces que dicte sentencia, pero que no recurra a la prisión preventiva para cubrir la incapacidad del fiscal para completar la investigación.

    No hay justicia cuando se fuerzan los criterios necesarios para la aplicación de la prisión preventiva.

    Finalmente, no sé si estos personajes del paisaje político —que me pueden caer mal o bien, que me pueden parecer soberbios o humildes, antipáticos o simpáticos— efectivamente serán culpables de todo lo que se les acusa. Tal vez sí. Pero lo que sí sé es que no deseo a ningún peruano de bien caer en manos de este sistema de injusticia, un sistema que no es para nada ciego. Un sistema que, al margen de que hoy algunos celebren, es completamente imprevisible, y mañana cualquiera de nosotros lo podemos sufrir en carne propia.

    Hace varios meses se difundieron los audios en que jueces, políticos y empresarios, transaban favores para salvarse o beneficiarse del sistema. Un sismo que llevó al presidente Vizcarra a prometer una profunda reforma del sistema de justicia, y a conformar una comisión especial liderada por Allan Wagner. Sin embargo, la ilusión pronto se desvaneció. La guerra política ganó, dejando solo cambios superficiales en lo que era el CNM, y centrando toda la atención del Ejecutivo en ganarle la partida al Legislativo. Hoy no se ve ninguna reforma de la justicia en el horizonte. Nos tienen distraídos con un referéndum que no ataca los problemas de fondo y que solo responde a luchas de poder. Y mientras tanto, el precio lo seguimos pagando cada día todos los peruanos.

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