Gobierno corporativo, ¿un dinosaurio encubierto?

Jose Ricardo Stok
Director General del PAD
Publicado en diario Gestión el 26 de marzo del 2019

Hace pocos días se dio a conocer el ranking de las empresas más responsables y con mejor gobierno corporativo del Perú, según el estudio que realiza cada año la firma Merco. La noticia da el pie justo para preguntarse: ¿qué es lo que se premia?, ¿qué es lo que debe hacer —o no hacer, o dejar de hacer— una empresa para calificar como candidata a esta distinción? Podría hacerse un listado de temas o asuntos que refieran según su cumplimiento, a considerar a la organización apta y dotada de determinado grado de buen gobierno corporativo.

Los problemas de gobernabilidad son más comunes de lo que parecen y pueden afectar la sostenibilidad de las empresas en el largo plazo. Por esto, los bancos e inversores suelen llevar la delantera en sus propias organizaciones y ser exigentes con sus clientes. Por ejemplo, hoy, en Brasil, una nueva iniciativa pretende llevar a estándares más altos las buenas prácticas y transparencia dentro de las empresas del país, bajo el principio “cumplir o explicar” (comply

or explain), en torno a unos temas clave:

  1. Directorio diverso y bajo evaluación. Estos deben cumplir a cabalidad su tarea de representar correctamente a los accionistas. Seleccionar integrantes con visiones diversas alimenta una sana discusión. Además, deben someterse a evaluación, asegurando un desempeño acorde a los intereses de la compañía y que no interfieran con intereses personales.
  2. Gerente general y presidente del directorio, independientes. Bien seleccionados y evaluados, además de tener claros sus respectivos roles y desempeñar muy bien sus responsabilidades, sin imponer los puntos de vista personales “capturando” al directorio.
  3. Sistemas de control efectivos. El esquema de reporting que llega al directorio es un claro ejemplo de esa posible “captura”. Qué y cómo se informa es toda una ciencia y un gran arte. Un buen comité de auditoría contribuye a centrar los temas y a garantizar la sostenibilidad. Finos y precisos mecanismos de “compliance” son cada vez más requeridos para detectar a tiempo riesgos, para medirlos y gestionarlos.
  4. Libre de conflictos de interés. Es imprescindible contar con altos estándares de normas éticas y de comportamiento honesto. Esta cultura permite identificar de inmediato posibles conflictos de interés en todo nivel dentro de la organización, y aclararlos y resolverlos sin contemplaciones.

Sin embargo, hay que estar prevenidos contra algunos mitos, como creer que con el 50% de los directores independientes se garantiza un directorio eficaz: es muy probable que se discuta tanto que la eficacia se pierda irremediablemente, que no haya unidad de mando o que “se escape de las manos” una clara orientación estratégica.

Estos requisitos son importantes y necesarios para procurar un buen gobierno corporativo, pero no son suficientes. Tiene que haber una actitud que lleve a querer hacer las cosas bien y, antes, a conocerlas bien. Para eso hay que formarse adecuadamente. Es posible que se logre dar cumplimiento a todo ese amplio listado de requisitos, pero sin esa personal actitud es fácil caer en el “cumplo… y miento”.

Con notable intuición decía el cardenal Ratzinger: «De los dinosaurios se afirma que se extinguieron porque se habían desarrollado erróneamente: mucho caparazón y poco cerebro, muchos músculos y poca inteligencia…».

Hay que desarrollar el gobierno corporativo, sí; pero la organización debe crecer armónicamente; si no, se corre el riesgo de armar un meticuloso caparazón, firme y preciso, pero que no tiene cerebro, que no es savia que llegue a todas partes; vistoso pero inútil.

 

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