Solo para mayores de 55

    Percy Vigil
    Profesor del área de Dirección Comercial
    Publicado en el diario Gestión el 26 de agosto de 2019

    ¿Tiene usted buena memoria? Compruébelo. ¿Se peinó con Glostora? ¿Utilizó champú Clinic? ¿Se bañó con jabón Albión? ¿Probó Palipapas de Molicrocks? ¿Tomó Bidu Cola, IQ, Bingo Club, Ñusta o Pasteurina? ¿Compró pilas Lux? ¿Comió en el Davory? ¿Comió un helado o sándwich en el Oh que Bueno o Bar BQ? ¿Conoció los restaurantes Roxy o Carlin? ¿Probo los pollos del Rancho o del Pio-Pio? ¿Compró ternos Mister? ¿Utilizo zapatos Makarios? ¿Compró lasaña o canelones en Aurelia? ¿Comió chocolate Supremo, Golazo, Súper leche o SL (Súper liviano)? ¿Tomo leche Upa o Maranga? ¿Compró en supermercados Todos, Galax, Tiendas Tía o Monterrey? ¿Visitó Hogar? ¿Fumó Ducal, Norton, Dexter, Golden 100 o Golden 85?

    ¿Se pregunta o ha preguntado alguna vez donde están todas las marcas mencionadas?

    Es que después de ser conocidas, recordadas, preferidas y muchas veces haber logrado posicionarse sólidamente en la mente de los consumidores, las marcas podrían desaparecer del mercado. Sucede en todas las categorías, consumo, retail, servicios; por ello, la lista de marcas mencionadas incluye de todo un poco.

    En muchos casos de marcas que ya no están presentes en el mercado, puede haberse incurrido en dos errores: el primero, no proyectarse al futuro, no pensar en crecimiento, no ampliar mercado olvidando que este es dinámico, no pensar que las necesidades van cambiando y que la competencia altera los estándares; y el segundo, dejar de innovar olvidándose de aquello que les dio éxito, creer que se puede vivir de la marca, siendo la base el producto…

    Muchos consideran a la marca como la garantía de defensa contra la competencia, olvidando que en el proceso de desarrollo alguna vez la marca fue desconocida y que fue la novedad del producto, la diferenciación de la oferta, la satisfacción generada, la que le dio reconocimiento, aceptación y éxito.

    Olvidar este proceso continuo de saber con certeza lo que quiere y espera el consumidor puede llevarnos, sumado a otros factores, a pasar del éxito a la extinción, es por ello que en un mercado cambiante seguir haciendo lo mismo no parece ser una buena receta. Lo que nuestra marca no haga lo hará otra marca. Hoy es difícil saber quién será nuestro competidor, puede ser una categoría que aún no existe, por ello el foco debe estar siempre en la necesidad del consumidor.

    Muchos deciden no crecer por comodidad, piensan en que es suficiente con lo logrado como si hubiera garantía de que nunca van a perder el mercado ganado, este es otro error, nuevas o antiguas, el riesgo para las marcas siempre está presente. Construimos futuro con nuestras acciones y decisiones, por ello innovar y crecer es obligatorio si queremos que la marca se proyecte hacia el futuro de manera competitiva.

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