El “Súper Niño” y su cadena de suministro: gestión de riesgo cuando el shock viene del mar
Por Fernando Pérez Lizano · Director Académico Adjunto y Director del área de Operaciones, Transformación Digital y Emprendimiento, PAD – Escuela de Dirección.
Este artículo continúa la conversación iniciada en “Supply Chain 2026: el nuevo tablero global”. Si entonces el riesgo provenía de la geopolítica —aranceles, estrechos, reglas de origen—, hoy proviene del océano frente a nuestras costas. El vector cambia; la disciplina directiva de gestión de riesgo, no. Escribo, como siempre, desde la curiosidad del directivo que investiga, no desde la cátedra del experto técnico. |
En marzo de 2017 recorrí, semanas después de las lluvias, un tramo de la Panamericana Norte convertido en una sucesión de tajos y desvíos. Camiones detenidos, perecibles perdiéndose al sol, plantas agroexportadoras con sus cámaras llenas y sin salida. Lo que vi no fue, en el fondo, un desastre natural: fue una cadena de suministro descubriendo, demasiado tarde, que dependía de un solo hilo.
Nueve años después, la escena amenaza con repetirse, pero esta vez con aviso. En junio de 2026, mientras varios directorios revisan sus planes de inventario y continuidad para la campaña que viene, la Organización Meteorológica Mundial (OMM, 2026) estimó en 80 % la probabilidad de que un episodio de El Niño global se desarrolle entre junio y agosto, y cerca o por encima del 90 % la de que persista hacia el último trimestre, con intensificación posible a moderado o fuerte. La pregunta que un directorio responsable debe formularse es si su cadena está construida sobre un solo hilo —y cuánto le costaría que ese hilo se corte.
Del riesgo geopolítico al riesgo físico: una sola disciplina
En “Supply Chain 2026: el nuevo tablero global” sosteníamos, siguiendo a Sheffi (2025), que las empresas que prosperan en la incertidumbre no son las que predicen mejor el próximo shock, sino las que construyen resiliencia estructural antes de que llegue. Aquel artículo miraba un tablero geopolítico: aranceles, T-MEC, Taiwán. El fenómeno de El Niño pertenece a la misma categoría de problema —un shock exógeno que disrumpe el flujo físico de bienes—, aunque su origen sea climático y no político. Para el directorio, la disciplina es idéntica: identificar la exposición, dimensionar el impacto y decidir cuánta redundancia comprar antes del evento.
Aquí conviene una precisión que separa al directivo informado del alarmado, porque hoy conviven dos fenómenos distintos. El Niño costero —monitoreado por el Comité Multisectorial encargado del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN, 2026)— se mantiene en magnitud débil, con posibilidad de moderada entre mayo y agosto. El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP, 2026) estima que este evento restaría apenas 0,1 puntos porcentuales al PBI de 2026, muy por debajo del −1,1 que costó el de 2023. El verdadero tema estratégico no es, entonces, el evento leve que ya está aquí, sino la señal global —que la OMM cifra cerca del 90 % de persistencia hacia fin de año— que se construye hacia 2027. Gestionar ese riesgo creciente bajo incertidumbre —ni pánico ni negación— es, precisamente, oficio de directorio.
La factura histórica y dónde se rompe la cadena
La memoria reciente ofrece una factura precisa. El Niño costero de 2017 dejó cerca de un millón de afectados y daños en vías por unos S/ 4 333 millones; la reconstrucción —el Plan Integral de la Reconstrucción con Cambios— ascendió a S/ 25 655 millones, cerca del 4 % del PBI nacional (Autoridad para la Reconstrucción con Cambios [ARCC], 2017). El Instituto Peruano de Economía (IPE, 2026) calcula que aquel evento, como el de 2023 —año en que el PBI cayó 0,6 %—, restó más de un punto de crecimiento. Para 2026, el Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial (IEDEP) de la Cámara de Comercio de Lima estimó que un escenario de mayor intensidad podría generar pérdidas de hasta S/ 291 millones diarios en siete regiones que concentran el 23,3 % del PBI nacional, con la manufactura a la cabeza (IEDEP, 2026).
Evento | Impacto estimado en el PBI | Principal mecanismo / sectores | Fuente |
El Niño costero 2017 (magnitud fuerte) | Reconstrucción de S/ 25 655 millones (~4 % del PBI); más de un punto de crecimiento perdido | ~1 millón de afectados; daños en vías por ~S/ 4 333 millones; parálisis de comercio y transporte | ARCC (2017); IPE (2026) |
El Niño costero 2023 (magnitud fuerte) | Contracción del PBI (−0,6 % anual); más de un punto de crecimiento perdido | Inundaciones en la costa norte; agro y pesca golpeados | IPE (2026); BCRP (2026) |
El Niño costero 2026 (proyectado: débil-moderado) | −0,1 pp del PBI 2026 (evento costero); señal global del 90 % hacia 2027 | Pesca (anchoveta) y agro de costa; riesgo creciente bajo incertidumbre | BCRP (2026); ENFEN (2026); OMM (2026) |
Lo revelador no es la magnitud agregada, sino el mecanismo. En 2017 los daños no se concentraron en las fábricas ni en los campos, sino en lo que los conecta: caminos, puentes, sistemas de riego. La Panamericana Norte y la Carretera Central no son rutas entre muchas: son, para buena parte de la costa y de la sierra central, la única ruta. Cuando un tramo cede, no falla un eslabón: falla toda la cadena aguas abajo. Esa es la definición operativa de un punto único de falla, y el Perú ha montado gran parte de su comercio sobre apenas dos de ellos.
El eslabón que se rompe primero: inventarios y stock bajo estrés climático
Si la infraestructura es donde la cadena se rompe, el inventario es donde el daño aparece primero en el estado de resultados. El Niño no solo interrumpe el transporte: estira los plazos de entrega, vuelve impredecible el reabastecimiento y dispara picos de demanda en categorías específicas. El BCRP (2026) atribuye buena parte de la reciente alza de los perecibles tanto a los choques de oferta climáticos como al encarecimiento de los fletes —dos efectos que golpean a la vez el costo y la disponibilidad del stock.
Para el directorio, esto reabre el equilibrio entre eficiencia y resiliencia en el inventario. La lógica just-in-time —stocks mínimos, reposición frecuente— optimiza el capital de trabajo en tiempos normales, pero convierte cualquier corte de ruta en un quiebre inmediato. El pre-posicionamiento estratégico —elevar el stock de seguridad de insumos críticos, regionalizar almacenes, asegurar transporte alterno— cuesta caja por adelantado, pero compra continuidad. No es una decisión delegable: es una apuesta de capital que define cuánto está dispuesto el directorio a pagar por no quebrar.
Escenario ilustrativo: una agroexportadora del norte |
Una agroexportadora de arándano de la costa norte mantiene, en plena campaña, cámaras de frío con autonomía de unos siete días y despacha por la Panamericana hacia el Callao. Si un huaico interrumpe la vía durante tres semanas —como ocurrió en varios tramos en 2017—, los primeros siete días agotan la capacidad de almacenamiento; a partir de allí, cada día sin salida es fruta que pierde calidad de exportación o se descarta. |
El costo real no es el flete adicional: es el margen completo del embarque varado y, peor aún, el contrato incumplido con el cliente del hemisferio norte, cuya ventana de góndola no espera. Dimensionar esos “días de autonomía” por insumo y por canal es una tarea de directorio, no de bodega. |
El error recurrente es tratar esta recalibración como un ajuste de fin de año. El stock de seguridad frente a un evento estacional debe decidirse cuando el evento todavía es una probabilidad gestionable —hoy, no en septiembre, cuando el ciclo hidrológico vuelve a empezar y la decisión ya es una urgencia.
Cuatro sectores, cuatro exposiciones
La exposición no se reparte por igual. Cuatro sectores relevantes para la economía peruana enfrentan mecanismos de disrupción distintos —y, por tanto, palancas de mitigación distintas.
Agroindustria. Es la exposición directa más alta. Los calendarios agroexportadores de la costa norte —arándano, uva, palta, mango, cítricos— son inelásticos: una cosecha que no sale en su ventana comercial pierde valor o se descarta. El Instituto de Investigación y Desarrollo de Comercio Exterior (IDEXCAM) de la Cámara de Comercio de Lima advierte que las exportaciones enfrentarían riesgos relevantes entre marzo y noviembre, con un riesgo logístico crítico en la costa norte, y recomienda planes de contingencia, revisión contractual y monitoreo climático permanente (IDEXCAM, 2026). A ello se suma la profundización de los cardúmenes de anchoveta que el ENFEN (2026) ya anticipa, con impacto sobre la segunda temporada de pesca.
Retail. El golpe llega por dos frentes a la vez. Por el lado del costo, la inflación de alimentos y bebidas alcanzó 5,4 % interanual en marzo de 2026, por encima del índice general, empujada por perecibles y fletes (BCRP, 2026). Por el lado de la operación, los centros de distribución que abastecen Lima y el norte dependen de la misma Panamericana que el fenómeno interrumpe; cuando el reabastecimiento se traba, el comercio minorista enfrenta a la vez quiebres en góndola y merma acelerada en cámara. La gestión de la temperatura y la vida útil del perecible deja de ser un asunto logístico para volverse un asunto de margen.
Minería. Aunque no suele aparecer en los análisis de vulnerabilidad climática, el sector está doblemente expuesto (De Echave, 2023): en la operación, por las lluvias torrenciales sobre unidades mineras en Áncash, La Libertad, Piura y Cajamarca; y en la logística de exportación, porque la mayor parte de los concentrados viaja por carretera hacia el Callao. Un corte en la Carretera Central no detiene la mina, pero detiene su capacidad de cumplir calendarios de embarque —y los contratos de concentrados se rigen por ventanas que no esperan.
HORECA. El sector vive del perecible y del precio. En mayo de 2026, el menú en restaurantes subió 0,9 % y platos como la parrilla 2,7 %, mientras el mango saltaba 26,5 %, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI, 2026). Para un negocio de márgenes ajustados, la volatilidad simultánea de precio y disponibilidad de frescos comprime la rentabilidad. A ello se suma el efecto sobre la demanda turística en el norte cuando las vías se cierran.
Sector | Mecanismo de disrupción | Impacto en el stock / inventario | Palanca prioritaria |
Agroindustria | Lluvias dañan la cosecha y cierran la ventana comercial de exportación | Descarte de perecible; pérdida de calidad y sanidad exportable | Diversificación de zonas de cultivo; logística de frío redundante |
Retail | Corte de reabastecimiento por vías más inflación de perecibles | Quiebre de stock en góndola y merma acelerada en cámara | Pre-posicionamiento regional; multi-sourcing de proveedores |
Minería | Interrupción del corredor terrestre hacia el puerto de exportación | Acumulación de concentrado sin despacho; incumplimiento de calendarios | Rutas alternas e intermodalidad; buffer logístico en puerto |
HORECA | Volatilidad simultánea de precio y oferta de insumos frescos | Sobrecosto y faltantes de insumo crítico perecible | Contratos flexibles; sustitución de carta; stock de no perecibles |
Palancas de gobierno corporativo: de la reacción a la capacidad
Las palancas no son nuevas; lo nuevo es tratarlas como agenda de directorio y no de jefatura logística. Cinco merecen un lugar en el registro de riesgos del directorio. Primero, planificación por escenarios, con disparadores de acción definidos de antemano para un evento débil y para uno fuerte. Segundo, redundancia deliberada: multi-sourcing por geografías distintas y rutas alternas, asumiendo que un grado de ineficiencia en tiempos normales es la prima de un seguro. Tercero, posicionamiento estratégico de inventario en los insumos críticos. Cuarto, transferencia de riesgo: la cobertura paramétrica, que convierte una pérdida potencialmente catastrófica en un costo previsible. Quinto, visibilidad digital.
Referencia: el Perú, pionero en seguros paramétricos contra El Niño |
El Perú fue pionero en América Latina en seguros indexados a El Niño, estructurados en la costa norte y atados a un índice de temperatura del mar que dispara un pago automático al cruzarse un umbral, sin peritaje previo. El mercado local ha retomado ese instrumento con seguros paramétricos agrícolas de nueva generación, lanzados en 2025 en regiones como Cajamarca, Piura y Puno (La Positiva, 2025). |
Lección para el directorio peruano: El instrumento existe y es peruano. La pregunta para el directorio no es si la transferencia paramétrica de riesgo es posible, sino por qué su empresa aún no la ha evaluado para sus activos y flujos más expuestos. |
Sobre la visibilidad vale retomar el hilo de “Su cadena de suministro como negocio”: las torres de control y la trazabilidad en tiempo real, que allí discutíamos como ventaja competitiva, son aquí instrumento de supervivencia. No se puede gestionar lo que no se ve: en una emergencia, la diferencia entre reaccionar en horas o en días la marca la información disponible. La resiliencia, como recuerda Christopher (2023), no se improvisa en la crisis: se diseña antes.
Hoja de ruta para el directivo de Supply Chain
Llevar esas palancas del concepto a la acción exige un calendario, no una lista de buenas intenciones. El del fenómeno ya está marcado; el de la empresa debería calzar con él.
Ahora (junio–agosto de 2026, ventana de preparación). Mapear los puntos únicos de falla y la dependencia de infraestructura crítica; calcular los “días de autonomía” de inventario por insumo y por canal; y definir los disparadores de acción para un escenario débil y uno fuerte, antes de que la urgencia decida por el directorio.
Antes de la temporada de lluvias (a partir de septiembre de 2026). Recalibrar el stock de seguridad de los insumos críticos; cerrar acuerdos de multi-sourcing por geografías distintas y asegurar capacidad de transporte alterna; evaluar la cobertura paramétrica para los activos y flujos más expuestos; y revisar las cláusulas de continuidad y fuerza mayor en los contratos clave.
De forma estructural y permanente. Desplegar la torre de control y la trazabilidad en tiempo real; incorporar el riesgo climático al registro de riesgos del directorio, con métrica y responsable asignado; e institucionalizar una revisión posterior a cada temporada, para que la lección no se pierda con la siguiente reconstrucción.
Del fenómeno cíclico a la capacidad permanente
El Niño no es una excepción que interrumpe la normalidad; es parte de la normalidad peruana. El Foro Económico Mundial (WEF, 2026) ubica los eventos climáticos extremos como el principal riesgo global de la próxima década y advierte que golpearán con más fuerza a las economías con menor capacidad de respuesta. El Perú es, por geografía, una de ellas. Tratar cada evento como una emergencia irrepetible —reconstruir, olvidar, repetir— es la garantía de volver a pagar la misma factura.
La tarea del directorio no es predecir el próximo fenómeno, sino construir una capacidad permanente de adaptación: una cadena diseñada para doblarse sin romperse. Esa conversación tiene un próximo capítulo: el megapuerto de Chancay será tan resiliente como las vías que lo conecten con el interior —las mismas que el fenómeno interrumpe—; volveremos sobre ello. En febrero cerrábamos preguntando si jugábamos con las piezas correctas en el tablero global. Hoy la pregunta es más íntima y más urgente: cuando el shock llegue desde el mar que tenemos enfrente —y llegará—, ¿estará su cadena construida sobre un solo hilo, o sobre una red?
Preguntas para el directorio
1. ¿Cuántos de nuestros insumos o canales críticos dependen de un único valle, puerto o carretera expuestos al fenómeno —y conocemos ese número con precisión, o solo lo intuimos?
2. Si la Panamericana o la Carretera Central se cortaran durante tres semanas en plena temporada, ¿cuántos días de operación nos garantiza hoy nuestro inventario, y a qué costo de caja compraríamos más?
3. ¿Hemos cuantificado cuánto estamos dispuestos a pagar en eficiencia perdida —stock adicional, doble fuente, rutas alternas— a cambio de continuidad, o seguimos optimizando solo para el día soleado?
4. ¿Contamos con mecanismos de transferencia de riesgo —seguros paramétricos u otros— que conviertan una pérdida catastrófica en un costo previsible, o asumimos el evento entero en el balance?
5. La decisión sobre nuestro stock de seguridad de cara a la temporada, ¿se tomará ahora, cuando es una probabilidad gestionable, o en septiembre, cuando ya sea una urgencia?
Referencias
Autoridad para la Reconstrucción con Cambios [ARCC]. (2017). Plan integral de la reconstrucción con cambios. Lima: ARCC.
Banco Central de Reserva del Perú [BCRP]. (2026). Reporte de inflación: marzo 2026 — Panorama actual y proyecciones macroeconómicas 2026-2027. Lima: BCRP.
Christopher, M. (2023). Logistics & supply chain management (6.ª ed.). Pearson Education.
Comité Multisectorial encargado del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño [ENFEN]. (2026, 15 de mayo). Comunicado oficial N.° 09-2026: estado del sistema de alerta — alerta de El Niño costero. Lima: ENFEN.
De Echave, J. (2023). El fenómeno de El Niño, la minería y algo más. CooperAcción.
Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial [IEDEP]. (2026, 25 de febrero). El Niño costero podría generar pérdidas potenciales de S/ 291 millones diarios en siete regiones del Perú. Lima: Cámara de Comercio de Lima.
Instituto de Investigación y Desarrollo de Comercio Exterior [IDEXCAM]. (2026, 25 de febrero). Riesgos de El Niño costero sobre las exportaciones peruanas y recomendaciones empresariales. Lima: Cámara de Comercio de Lima.
Instituto Nacional de Estadística e Informática [INEI]. (2026). Informe técnico: variación de los precios al consumidor — Lima Metropolitana, mayo 2026. Lima: INEI.
Instituto Peruano de Economía [IPE]. (2026). El fenómeno El Niño costero de magnitud fuerte restó más de un punto de crecimiento en 2017 y 2023. Lima: IPE.
La Positiva Seguros. (2025, diciembre). Café Seguro Perú: el primer seguro paramétrico del país para productores de café [Comunicado]. Lima: La Positiva.
Organización Meteorológica Mundial [OMM]. (2026, 2 de junio). Actualización de la OMM: 80 % de probabilidad de un episodio de El Niño entre junio y agosto de 2026. Ginebra: OMM.
Sheffi, Y. (2025). What executives get wrong about supply chain resilience. MIT Sloan Management Review, 66(2), 28-35.
World Economic Forum [WEF]. (2026). The global risks report 2026. Ginebra: WEF.
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